11 de octubre de 2013

inventario 4.

inodoro
insípido
incoloro
todas las cosas terribles que pasan sobre la cerámica
en el baño hace frío, en todos, siempre.


la humedad incontrolable, el vaho.
dentro del espacio geométrico 
una nube de líneas paralelas
esporas, válvulas sucias
caminar de puntillas

Tiene eco dentro, la cisterna estira los huecos
tiene las caderas suaves y la desolación brilla
a su lado un mellizo inútil, el bidé
se mira las rodillas tontamente
 no hay nada para sujetarse
los baños resbalan
gotean
clon.





a-bla-ci-ón

El café se me ha quedado frio. Empiezo a anotar unos números en un papel con agujeros, unos nombres, unos libros para buscar. Cerca tengo una receta de mi madre y una foto que encontré en un libro. Me habla mi hija, solo me pide un bolígrafo nuevo, como las moscas se me olvida lo que estaba haciendo. Es desesperante no poder soportar la atención sobre una misma cosa durante más de un minuto, es desesperante. Olvidar lo escrito justo al minuto de haberlo escrito, repetir las historias, las palabras, los acentos. llevo semanas sin leer y puede que meses ¿cómo podría saberlo?  tan solo relatos cortos, Primo Levi, Juan Carlos Onetti creo que se llama, presencia presencia ausencia distancia
He tratado de usar una agenda, he tratado de ordenar de hacer apartados de controlar como distribuyo el tiempo de repartir mis obligaciones para poder pensar el resto del tiempo, para encontrar luego lo que he pensado para poder ponerle un nombre a las cosas que guardo en mi memoria, a los datos a los tiempos. He tratado y no sé si funciona, llevo semanas sin leer y puede que meses ¿cómo podría saberlo? ¿debería anotarlo también? siento un revoltijo visceral en la bajofrente y siento mi cerebro como un montón de tripas en circunvolución circuncisión premenstruación ablación situación.


24 de marzo de 2013

figuras

Mi padre pensaba donde dejar la campana de bronce. Al final, la cogió y la colgó de una percha de hierro con forma de gallo, en el patio. Me lo ha dicho en el coche ¿ves esa campana? es buena, buena, vale un dineral. La usaba mi padre para avisarnos cuando terminaba, cuando estaba en... silencio. risa. en fin. ay dios. Y arranca.

21 de marzo de 2013

tapicería

Mi padre se sentó en el sofá conmigo, se tapó con la manta y acercó su frente a la mía, de lado, como saludo. Hacía como que rebuscaba en mis mangas, como si me fuera a mirar el móvil. Me contó que cuando él era pequeño por poco lo roban, si, sí. Salió a correr él solo desde su calle hasta la Gran Vía. Llevaba unos pantaloncillos mal cosidos y unos calcetines largos. Entonces vio un coche negro y largo aparcado enfrente de la iglesia y desde dentro un hombre vestido con corbata le hacía así y así. y él, que era muy pequeño, se quedó parado, dijo que no y echó a correr otra vez la calle arriba hasta llegar a su casa. Y se preguntaba mi padre, allí en el sofá, no dejando ver la tele a nadie, que dónde estaría él ahora si se hubiera acercado al coche, que tenía matrícula extranjera.

20 de marzo de 2013

Corinto

Mi padre me contó en el coche que estaba pensado comprar un foco potente porque hay una pared enorme al lado de la cochera que no sirve para nada, detrás de los arcos y bueno, su idea era colocarnos a cada uno de sus hijos de perfil frente al muro, enfocarnos con el foco y trazar una línea en el muro rodeando nuestra sombra. Claro, luego habría que pintar de oscuro en interior y así nos tendría a todos retratados cerca de la cochera para mirarnos y acordarse. Nos pondría en orden, primero la mayor, y así.

18 de febrero de 2013

avizor

Mi padre cogió el jarrón de porcelana gris de la bolsa de la basura que trajo de casa de mis abuelos. Le arrancó uno de los pájaros que lo adornaban de un golpe seco. Se subió a una escalera y lo encajó en el hueco de un ladrillo, y allí lo dejó. Porque un día al salir de la cochera se dio cuenta de que había un pajarito allí escondido, arriba, en el hueco. Lo veía cada día al apagar las luces y cerrar la puerta. Hecho un ovillo, tiritando, muy cerca del techo. Otra vez que lo vio le hizo una foto y se la enseñó a su padre. A mi abuelo le gustó y quiso ver el pajarillo, uno de los últimos días que vino a vernos. Allí lo encontraron y al mirarlo sonreían los dos, de manera muy parecida.